miércoles, 18 de marzo de 2015

Moto grande ande o no ande...

Pues si, en 2005 me picó el gusanillo de probar una moto-moto y decidí aparcar la vespa TX, seguir disfrutando del vespismo con la 150S y adquirir una motocicleta de al menos 500 cc. Miré por internet, me recorrí un montón de tiendas de compra-venta y, cuando ya estaba a punto de abandonar la idea, por casualidad vi, en la puerta de una tienda de un compraventa, una Honda NTV 650 Revere blanca. Durante mi adolescencia, un ex-tío mío, tuvo un montón de motos en un periodo muy corto de tiempo y la que más me gustó y recordaba era un revere gris. Entré en la tienda, la acababan de dejar, el vendedor la arrancó y su sonido me dijo "llévame". Me apoyé en algún defectillo leve propio de la edad para negociar el precio y dejé una señal. En un par de días pasé a recogerla, emocionado y nervioso, nunca había conducido una moto con marchas al pie, pero fue fácil.
Comencé a usarla para ir al trabajo y para rutear. Por aquella época conocí y empecé a salir con mi mujer y con ella compartimos muchas rutas, algunas de ellas con un Vespacito MSC que empezaba a crecer y con un Mototurismo Granada. Pero la vespa no se iba de mi cabeza y tras un cambio laboral, que no me dejaba tiempo para disfrutar de vespa y moto, la Revere se fue dejándome un buen recuerdo.

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