jueves, 19 de febrero de 2015

La vespa que me parió ...

Al mes de tener mi vespa TX decidí participar en la Iberovespa 2000, una concentración vespista que organizan, los Vespa Clubes portugueses, una vez al año. Partimos dos vespas desde Granada con el objetivo de juntarnos con compañeros del Scooter Club de Andalucía procedentes de varias provincias, en Sevilla, para realizar el resto del viaje juntos hasta Faro, en el Algarve portugués, lugar de la concentración.
Los dos "granainos", gas a fondo por la A92, rodábamos en busca de nuestro destino, acompañados por un camionero portugués que en los llanos y bajadas nos marcaba el logo de la marca del camión en el retrovisor y en las subidas nos daba ventaja. Para evitarle el calentón al camión decidimos parar un poquito y dejarlo ir.
Nuestras vespas no solo sonaban en la carretera, también lo hacían en la radio, en el programa Sexta Planta de Canal Sur Radio, en el que elogiaban nuestra hazaña con bellas palabras "dos granainos chalaos vienen a Sevilla en ... Vespa ... jajaja..." Un par de intervenciones telefónicas transformaron las risas en apuesta que, por supuesto, ganamos y terminamos el programa desde el estudio en directo, acogidos por los dicharacheros locutores del programa Pedro Sánchez y Raimundo Angosto. Fue una muy grata experiencia.
Sobre las 7 de la tarde nos reuníamos un puñado de vespistas henchidos de ilusión y alegría por volvernos a ver, bueno, no todos, aun faltaba el representante de Los Barrios  que venía en una 150S del 62 sin embrague. Una vez reunidos y en marcha entramos a Portugal, rompiendo las sombras de la noche, sobre el río Guadiana en su desembocadura, llegando a la zona de la acampada en Faro tarde pero premiados por un buen recibimiento. Plantamos las tiendas, planchamos las orejas y al cantar de un osado gallo que recolectó alguna bota, piedra y otros elementos arrojadizos, nos levantamos. De noche, no solo todos los gatos son pardos, también lo era la zona de aseo de la concentración, bueno, esta también lo era de día, así que nos dirigimos al aeropuerto, que estaba cerquita y muy limpito.
Aseados y limpitos volvimos para disfrutar de la ruta turística, gymkana, y sobre todo del ambientillo. Un gran fin de semana, que ni si quiera se estropeó con la atribulada vuelta.
La mañana fue un paseo turístico por el Algarve, pero tras la comida empezaron las prisas. A unos 80 km de Sevilla Los dos granadinos y un antequerano decidimos avivar el ritmo aunque en exceso. Yendo yo el tercero me sobresalto al ver ante mi como, el antequerano, tras un bandazo se iba al arcén, aunque sin poner pie a tierra retomaba la marcha. Unos segundos después y sin que me hubiesen bajado las pulsaciones, el otro granadino gripaba entre bandazos de allí para acá. Esta vez del arcén tardamos en salir y no fuimos más allá de la siguiente gasolinera. Siempre se ha dicho que las vespas no corren pero siempre llegan, claro está si no se les obliga a hacer lo contrario. Tirados en la carretera por nuestras malas cabezas y por una aseguradora, nos desgranamos. La vespa maltrecha acabó consolada por un sidecar dentro de una furgoneta camino a Sevilla, y su dueño en bus camino a Granada, El resto continuaron viaje sin incidencias, y yo, con la cabeza llena de dudas y el pecho de incertidumbres, acepté el ofrecimiento de un compañero scooterista sevillano y  pasé la noche en su casa. Por la mañana, con el aceite al 4% y rodando sin pausa y sin prisa crucé el "Paquito" y unas horitas después llegaba a Granada sin incidencias y con una sonrisa que ni el gato de Alicia en el país de las maravillas.



Este fue el primer viaje en vespa, en el que me bajo el alma vespista y tras el que renací como Paco TX.

No hay comentarios:

Publicar un comentario