Allá por el 2000 tuve la necesidad de coche, así que me puse a buscar un tripleB de segunda mano. Entre mis necesidades priorizaba su capacidad para transportar al perro, para ir a la montaña los fines de semana, y secundaba fiabilidad y mantenimiento barato. Dos eran mis opciones, Renault 4 o SEAT Panda-Marbella. Ni un solo R-4 se me cruzó, sí varios Marbellas, y uno de ellos pasó a mis manos. Siete añitos y 35000 km cuando lo compré y 14 años y más de 70000 cuando lo vendí. Fue un coche magnífico, se defendía en todos los terrenos con mucha dignidad y por muy poco dinero. Llegué a hacerle hasta 1000 km en un día. Todavía me apena haberme separado de él.

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